Un hermoso jardín vertical, con plantitas que esconden cosas mágicas.
Diferentes espectáculos musicales hacen de este espacio un lugar para relajarse.
¡Vení a descubrirlo!

Este año el proyecto "Leyenda de la Yerba Mate" le dará vida a la historia del mate en nuestro país.
Realizado con técnica mixta: de cemento coloreado, esgrafiado y mosaiquismo, los visitantes podrán observar cómo cobran vida los bocetos presentados al aplicar el color.

Artistas: Mariana Elmo, Mónica Corrales.
Con la colaboración de los artistas: Laura Sala y Noé Díaz Hermelo.

Leyenda de la Yerba Mate:
Los Guaraníes cuentan que hace mucho, mucho tiempo, Jacy (diosa de la luna) y su amiga Arai (diosa de la nube del crepúsculo), miraban la belleza de la Tierra Misionera, con sus bosques, lagos y esteros. Escuchando relatos de quienes la conocían y los relatos de los distintos animales, las flores, las mariposas y deseaban verla.

Le piden permiso al Padre Kuarahy (el Sol), que primero se mostró reacio, pero tal fue la insistencia de ambas jóvenes que al final cedió; pero había una condición, debían transformarse en mortales. Antes de que bajaran, los hombres estaban tan ocupados en sus propios que haceres que apenas las miraban y conversaban muy un poco entre ellos.

Jacy era inmensa, refulgente, poderosa. Era magia y luz, porque Jacy era una bella luna y plantada sobre el firmamento alumbraba cada noche las copas de los árboles y los caminos, pintaba de color plata el curso de los ríos y revelaba los sonidos, que sigilosos y aterrorizantes, se escondían en la penumbra de la selva.

Arai anunciaba el crepúsculo, con sus colores rosados y rojizos, la aparición de Jacy y que el futuro día sería esplendoroso.

Una mañana Jacy y Arai bajaron a la tierra convertidas en muchachas comunes, caminaron por los senderos apartados de la aldea, entre el laberinto de sauces, lapachos, cedros, palmeras, tocaron la tierra colorada, sintieron la frescura de sus ríos, flores maravillosas de exquisitos aromas y colores.

No notaron el paso del tiempo y cayendo la tarde se encontraron, de improviso, con la presencia de un yaguareté que las acechaba con mirada tranquila, desafiante, a paso lento y decidido, con las garras listas para ser clavadas y las fauces dispuestas a atacar.

Pero una flecha atravesó como la luz el corazón de la bestia. Jacy y Arai no acababan de entender lo sucedido cuando vieron a un cazador que desde el otro extremo de la selva las saludaba con un gesto amistoso. El hombre de la raza Guaraní muy respetuoso las invitó a su humilde casa para que pasaran la noche y compartieran con su familia lo poco que tenían y en silencio comenzó a caminar hacia su morada.

Aquella noche, mientras dormían, ellas volvieron al cielo y bajo la luz de la luna, el viejo cazador tuvo un sueño revelador, volvió a ver el yaguareté agazapado y la fragilidad de las dos jóvenes que había salvado aquella tarde, aunque esta vez le hablaron:
─ Somos Jacy y Arai, y queremos recompensarte por lo que has hecho. Mañana cuando despiertes encontrarás en la puerta de tu casa una planta Nueva, su nombre es Ka á (Yerba mate)y tiene la propiedad de acercar los corazones de los hombres. Para ello, debes tostar y moler sus hojas.
Prepara una infusión y compártela con tu gente: es el premio por la amistad que demostraste esta tarde a dos desconocidas.

En efecto, a la mañana siguiente, el hombre halló la planta y siguió las instrucciones que en sueños se le habían dado. Colocó la infusión en una calabaza hueca y con una caña fina probó la bebida y la compartió. Aquel día los hombres, entre mate y mate, conocieron las horas compartidas y nunca más quisieron volver a estar solos.