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Ofrendas musicales: el regreso de las y los artistas a los escenarios

Tomás Ballicora, el programador de música académica del Centro Cultural Kirchner, habla sobre el ciclo de conciertos grabados durante la cuarentena en el Auditorio Nacional. Además, comparte su experiencia en el Centro de Investigación Audiovisual y Musical de Tecnópolis (CIAM), donde se completa el proceso de edición.

La convergencia de las distintas instituciones que componen el Ministerio de Cultura de la Nación se unen para divulgar la música académica y sus distintos estilos, al mismo tiempo que abre las puertas a las y los artistas para que vuelvan a los escenarios.

Realizado bajo un estricto protocolo de prevención, el ciclo Ofrendas Musicales comprende una selección de obras del repertorio de música clásica interpretada por notables artistas argentinos que reflejan alegría y emoción por volver a la mayor sala del Centro Cultural Kirchner, el Auditorio Nacional.

Luego de grabar la música, las pistas de audio se trasladan para ser procesadas en el CIAM, el Centro de Investigación Audiovisual y Musical de Tecnópolis. “Todo el registro se hace en el CCK, y el proceso de audio, la mezcla y la masterización en los estudios de Tecnópolis, el CIAM. Justo hace media hora terminaron de mezclar una de las piezas. Eso se trabaja acá y se vuelve a enviar para que trabajen en el proceso de montado de video”, explica Tomás Ballicora, programador de música académica del Centro Cultural Kirchner.

 

El ciclo se puede ver en el canal de Youtube del Centro Cultural Kirchner.

 

Entrevista a Tomás Ballicora

Tomás es productor artístico, pianista y gestor cultural.

-¿Cuál es el espíritu de Ofrendas Musicales?

-El espíritu de este ciclo es el retorno del artista a los escenarios y brindarle al público un ofrenda en forma de música. Es una unión entre la música, el artista y el público.

-¿Qué sensaciones tienen al tocar en un escenario sin gente?

-Te puedo contar la emoción muy grande que vivieron los artistas cuando entraron a la sala central del CCK después de tantos meses sin hacer música con otra persona. Porque ellos podían estar haciendo música desde su casa, pero hacerlo junto a otro fue muy emocionante. En la primera jornada de grabación nos emocionamos todos, porque sentimos esa necesidad. La sala vacía representaba la intimidad que representa la música por sí sola. Deja en relieve la importancia que tiene, desde la interpretación del artista hasta el público que lo ve desde su casa. Es la intimidad de la música hablando por sí sola.

-¿Qué características tiene el escenario del Centro Cultural Kirchner? 

-Justamente, desde las formaciones que estamos programando, buscamos una música íntima, de cámara: dúos, tríos, cuartetos y quintetos. Eso está plasmado desde el concepto.

-¿Hay una puesta en escena cinematográfica también?

-Eso lo puedo decir como espectador, pero sí, es un distintivo: lo que uno ve es prácticamente cine. Son registros audiovisuales que desde la técnica generan cercanía. Hay planos que toman la vibración de la cuerda, y a uno le da la impresión que puede sentir el violín, o mismo la emoción del artista tocando, ver su cara en el momento clave, cuando está interpretando. Hay mucho dramatismo representado y de una manera tan cercana que nos emociona desde muchos aspectos.

-¿Qué influencia tuvo el Ministro de Cultura, Tristán Bauer, en este registro?

-La influencia del Ministro fue potenciar todos los aspectos. Primero, el acercar la música clásica a todos con una mirada abarcativa, desde el repertorio, que fue elegido con conjunto con él, hasta el concepto de este registro distintivo, cercano y cinematográfico. Tristán fue un gran potenciador.

-¿Cómo eligieron a las y los músicos?

-Por lo pronto, los protocolos permiten hasta diez personas incluyendo a los técnicos. Esto nos limitaba a tener dúos, tríos, cuartetos y quintetos como máximo. Pero hay algo muy importante y es que se tuvo que contratar a agrupaciones formadas que tuvieran ya el repertorio tocado, porque no se podía practicar más que algunos ensayos previos en las salas continuas a la ballena azul, que estaba especialmente sanitizada. Para la selección tratamos de buscar a los artistas más representativos del país y de la región, por una cuestión de imposibilidad de traslado.

-¿Cómo es ese proceso en el CIAM de Tecnópolis?

-Se toma el crudo de todos los canales que se grabaron en el CCK y acá hacen la mezcla, intentan que cada micrófono grabado esté plasmado en un concepto acústico como si estuvieras en la sala. La mezcla significa la unión de las entradas de audio para generar un concepto estéreo para nuestras dos orejas.

-¿Qué características ofrece el estudio del CIAM a diferencia de otros?

-Este estudio es maravilloso y la gente que trabaja acá también, todo se hace con mucha pasión. Tuve la suerte de conocerlo gracias a Ofrendas Musicales y me quedé sorprendido por la última tecnología y el equipamiento. Es un gusto trabajar acá. Yo, además de pensar la programación artística soy pianista y una persona muy obsesiva del sonido, como todo músico académico. Siempre quise registrar los conciertos, y en ese proceso u obsesión tuve la suerte de estudiar del tema y recorrer muchos estudios. El CIAM no es comparable con otros, es mucho mejor, y eso es algo que me genera orgullo porque forma parte del Ministerio de Cultura de la Nación.

-¿Cómo se le acerca a la gente la música académica? ¿Cómo se derriba el mito de que está hecha para una minoría?

-Recomiendo empezar por Ofrendas Musicales, porque justamente está pensado para eso. Si nosotros programamos un dúo de violín y piano, la obra que se elige para eso es la más representativa de esa formación. Para un trío para piano, violonchelo y violín, por ejemplo, se eligió el Trío Opus Cien de Schubert. Cuando digo representativa significa que alguna vez la escuchaste en alguna película o en algún comercial, son obras en el esplendor de la formación pero también muy fácil para que la gente se enamore.

-¿Cómo recibe el público este tipo de contenidos?

-En el video de dúo de pianos hay un efecto magnífico visual que fue unido con la música de manera perfecta: la sala se agranda mientras los pianistas siguen en el mismo plano. Cuando uno lo ve piensa que está en el cine. Tanto la gente y los músicos están maravillados. Basta con leer los comentarios que dejan en Youtube. Es algo hecho con pasión y amor por todos los que forman parte ciclo. Somos un equipo que está amando lo que hace.

-¿Dónde se puede escuchar el ciclo?

-En el canal de Youtube del Centro Cultural Kirchner. Hay una playlist, porque la música académica a veces está conformada por obras de forma, es decir, que es una obra que tiene movimientos. Entonces, para que sea más fácil de enamorarse, esos movimientos están en una playlist, como para que la gente pueda escucharla una, dos, tres o las veces que quiera.

 

Estudio de Grabación CIAM y Sala Inmersiva en Tecnópolis

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