Tecnópolis 10 años – 14.07.2021

Palabras de la vicepresidenta de la Nación
Cristina Fernández de Kirchner

 

Hay veces en que los sucesos son el resultado de una impensada confluencia de coordenadas históricas, coyunturas políticas y circunstancias personales e institucionales. Y el suceso de Tecnópolis es precisamente eso.

 

Las coordenadas históricas

En el marco de los inolvidables festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo en la Avenida 9 de julio, habíamos pensado en un cierre para el año 2010 que proyectara nuestra historia hacia el futuro y representara el legado que la generación del Bicentenario le dejaba a la Argentina para su tercer siglo. El proyecto inicial contemplaba un evento de ciencia y arte sobre la Av. Figueroa Alcorta y sus adyacencias, que se inauguraría el 19 de noviembre de ese mismo año – en vísperas del día de la soberanía nacional– en la ciudad de Buenos Aires, y duraría poco más de dos semanas de ese noviembre.

Todavía recuerdo la discusiones con Néstor que me decía: “¿Para qué vas a hacer eso de Tecnópolis? Si ya salió bien lo del Bicentenario!”. Por supuesto, como siempre, en este tipo de actividades y preparativos me secundaba Oscar Parrilli, quien muchas veces debía soportar los retos de Néstor que le decía: “Le haces perder tiempo a Cristina con estas cosas. Y sólo van a conseguir empañar el éxito histórico de los festejos del Bicentenario”. Huelga recordar, como ya lo hice en Sinceramente, que los mismos argumentos y reproches los escuchamos estoicamente, Oscar y yo, durante toda la planificación y preparativos de los festejos del Bicentenario.

 

La coyuntura política

Como esa exposición de ciencia y tecnología requería la intervención de espacios públicos en la Ciudad de Buenos Aires, era necesaria la autorización del gobierno municipal para llevarse a cabo.

El gobierno nacional hizo el pedido correspondiente pero, después de dar muchas vueltas, el gobierno de la Ciudad, conducido en ese momento por Mauricio Macri, terminó denegando el permiso para realizar el evento con el argumento de que iba a implicar un problema para el tránsito. Esa situación nos obligó a replantear el proyecto en su conjunto y, obviamente, postergar su inauguración.

 

Circunstancias personales e institucionales

Sin embargo, con el paso del tiempo y con una perspectiva objetiva y cronológica, advertimos que más allá de la prohibición que nos impuso el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la realidad es que igualmente hubiera sido imposible realizar el evento en el tiempo que habíamos planificado. Es que la inesperada partida de Néstor, el 27 de octubre de ese año, tan sólo tres semanas antes a la inauguración prevista inicialmente, igualmente nos hubiera obligado a modificar todo lo proyectado originalmente.

Como siempre en la historia, en la política y en la vida, los hechos se cruzan y se entremezclan en génesis inesperadas.

 

Una apuesta a la soberanía

Tecnópolis fue una política de Gobierno enfocada en un país soberano, y que pensó a la ciencia, la tecnología, la educación y la cultura como pilares fundamentales en el camino hacia esa soberanía en el tercer milenio.

Con la prohibición impuesta por la Ciudad de Buenos Aires no nos quedamos en la queja ni en la denuncia: avanzamos hacia un proyecto superador y expansivo, que finalmente se materializó en el predio de Villa Martelli que perteneció al Ejército Nacional. Se había pensado inicialmente en Tecnópolis como una “megamuestra”, pero no se soñó entonces con que adquiriese la dimensión y la trascendencia cultural y social que finalmente alcanzó. Que fuese motivo de orgullo y nos identificase en Latinoamérica y en el mundo. Que creciese año a año y que dejara su impronta a punto tal que fuera imposible cerrarlo. Que frente a una pandemia que lo dio vuelta todo se transformase en un centro sanitario y luego en un vacunatorio. Que perdurase diez años y todos los que restan por venir.
Un repaso por los lemas que guiaron los años de la primera etapa de Tecnópolis dan cuenta del rumbo que tomó: “Decir presente mirando al futuro”. “Energía para transformar”. “El desafío del conocimiento”. “Un mundo por descubrir”. “Futuro para siempre”.

No fueron slogans vacíos: todo eso fue Tecnópolis.

Año a año la muestra fue creciendo, se sumaron stands de otros países, actividades con participación pública y privada, parques temáticos, propuestas participativas, espacios artísticos, se ampliaron atracciones como “Tierra de dinos”, la pista de skate o el acuario, se organizaron grandes eventos anuales como el Encuentro Federal de la Palabra o la feria del libro infantil, entre tantos.

 

La apuesta por la inclusión

Tecnópolis refleja la decisión de avanzar hacia un país con mayor inclusión, más cultura para todas y todos, más calidad educativa y más ciencia, tecnología e innovación. Es un orgullo para los argentinos y argentinas porque aquí nos reflejamos en lo mejor que somos, en un rumbo al que no vamos a renunciar, y en lo que estamos decididos a alcanzar. Aquí expusimos la evolución de la industria y el trabajo argentinos, la tecnología al servicio de la inclusión, los avances estratégicos en nanotecnología, robótica, radares, ingeniería espacial, laboratorios nacionales. El ambicioso plan de conectividad que redujo la brecha digital y la entrega de más de 5 millones de netbooks con el Conectar Igualdad. Compartimos los logros de una política educativa de inclusión que implicó la mayor inversión de la historia en esta área. Disfrutamos y nos maravillamos con la potencia de nuestra cultura y nuestro arte. Esto somos los argentinos y las argentinas, esta potencia tenemos, y se la transmitimos a los millones de niños, niñas y jóvenes que visitaron la muestra.

Con Tecnópolis recorrimos los doscientos años de nuestra nación, nos reconocimos en todo lo que somos capaces de lograr, y abrimos la proyección al nuevo siglo en la firme decisión de que ese desarrollo alcanzase a todos y todas. No hay otra manera de que este sea un país más equitativo, y esta pandemia ha dejado expuesta esa evidencia de un modo crudo e inesperado.

 

El símbolo de la dignidad nacional

Tecnópolis no nació como una muestra aislada: forma parte de una política cultural, educativa y de ciencia de un gobierno popular empeñado en cubrir una deuda social, en garantizar igualdad de oportunidades. En estos diez años de permanencia se levanta como un símbolo de la dignidad nacional.

Alguna vez inauguramos Tecnópolis de la mano y en nombre de Fabricio y Celeste, dos alumnos de la escuela albergue Loma Blanca, ubicada a 4.200 metros de altura, en Jujuy. Hoy se celebran estos primeros diez años de vida en un momento de crisis planetaria, de la que por supuesto Argentina no escapa, y de la que estamos saliendo con un Estado presente, que no antepone el mercado a la salud pero que tampoco desampara a quienes están sufriendo las consecuencias económicas y sociales de este momento. Hoy celebramos esta primera década de vida en nombre de los 45 millones de argentinos y argentinas empeñados en seguir construyendo una Patria más soberana, más justa y más inclusiva, a pesar de todas las pandemias.

 

Cristina Fernández de Kirchner
Vicepresidenta de la Nación