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Tecnópolis, la mejor manera de pasar el Coronavirus

Para los allí internados hay una variada oferta, que incluye biblioteca, talleres, proyecciones y festivales virtuales. Por María Daniela Yaccar.

La pandemia alteró su original misión, pero Tecnópolis no dejó totalmente de ser lo que fue. En estos tiempos el monumental templo destinado a las artes, la ciencia y la tecnología devino en centro sanitario, y entre jueves y viernes recibió a cuatro pacientes con diagnóstico leve de covid-19. Las autoridades de Salud evitan llamarlo centro de “aislamiento”. Y el Ministerio de Cultura de la Nación puso a disposición de los pacientes una múltiple y variada oferta cultural, que incluye una biblioteca, talleres, proyecciones y festivales virtuales.

A comienzos de abril, la cartera de Tristán Bauer cedió varios pabellones del parque para que quedaran bajo la órbita de las autoridades nacionales, provinciales y la Cruz Roja Argentina. El centro sanitario –inaugurado oficialmente este viernes– cuenta con 350 camas operativas y la posibilidad de llegar a las 2 mil según las necesidades de la pandemia. “No queríamos que fuera cualquier centro sanitario. Queríamos que tuviera el espíritu que tiene Tecnópolis de acercamiento al arte, la ciencia, la tecnología, el entretenimiento. Es un lugar de felicidad. Por eso pensamos en el buen vivir de los pacientes”, expresa a Página/12 María Rosenfeldt, directora de programación y creación de contenidos del predio de Villa Martelli, que había tenido una potente reinauguración a mediados de febrero, antes de que avanzara el coronavirus.

El jueves por la noche llegó al centro sanitario el primer paciente con diagnóstico leve de Covid-19 . El viernes llegaron tres personas más. El dispositivo, ubicado donde funcionaban el predio “gran ferial” y el microestadio, cuenta con 28 mil metros cuadrados. Está pensado para dar alojamiento y contención integral a pacientes derivados de hospitales de la provincia de Buenos Aires con síntomas leves y sin patologías previas que por algún motivo no puedan hacer el aislamiento en sus domicilios. De aquellos 28 mil metros cuadrados 7 mil se destinarán al entretenimiento, la cultura y la recreación. “Como son enfermos leves no necesitan estar en la cama todo el tiempo. Pueden pasar el día con otras propuestas”, dice Rosenfeldt.

El Ministerio de Cultura distribuye la oferta en cuatro sectores: un multiespacio cultural donde hay talleres de manualidades, un metegol, un ping pong, un área para actividades infantiles, otra para actividades de elongación y yoga y una biblioteca con 12 mil libros, en su mayoría del Plan Nacional de Lectura y la Biblioteca del Maestro (BNM) del Ministerio de Educación y completan el total la donación de libros de Conabip y Biblioteca del Congreso. La Nave de la Ciencia funcionará como sala de cine con una grilla armada con títulos de CINE.AR y contenidos de Canal Encuentro. La sala de proyecciones tiene tres televisores grandes que transmiten recitales, series y charlas virtuales sobre ciencia, deporte y música. Finalmente, en el foyer, cerca de comedores y habitaciones, se puede leer, hacer juegos de ingenio, dibujar y pintar. Los contenidos que se ofrezcan de aquí en más irán acompañando “efemérides o fechas especiales”, y transitarán la historia, la filosofía, la perspectiva de género. Se evalúa la realización de talleres de huerta, radio y escritura. Las actividades se irán adecuando en torno a “las necesidades reales” que vayan emergiendo en la experiencia.

“Los trabajadores de Tecnópolis venimos de la comunicación y la cultura, por eso nos preguntamos qué podíamos brindar más allá de ofrecer el espacio. Con lo mismo que tenemos en el predio fuimos armando la propuesta, con todas las comodidades que teníamos en cuanto a mobiliario y tecnología”, añade la funcionaria. “También la idea es integrar los espacios verdes. Justo es invierno, hace frío, pero por lo menos los ventanales son parte del buen vivir de los pacientes.”

La puesta en marcha de las actividades queda a cargo de los operadores sociales de la cartera de Salud de provincia de Buenos Aires, que actualmente gestiona el espacio junto a la Cruz Roja. “Hicimos murales con la Secretaría de Patrimonio, que pregunta ‘qué nos hace humanos’, y hay letras para escribir palabras. Es una invitación a reflexionar sobre los sentimientos que se ponen en juego en el aislamiento. Hay uno para médicos y otro para pacientes”, detalla Rosenfeldt. Un dato curioso –y gramsciano– es que el espíritu de Tecnópolis se plasma también en otro tipo de detalles. Por ejemplo, los pasillos de circulación del centro sanitario poseen nombres de artistas y figuras de la cultura popular (Gilda, Eva Perón, Lohana Berkins, Fangio, Spinetta). “Y se pensaron colores para no estigmatizar”, cuenta Rosenfeldt, refiriéndose a las cinco naves en que se divide el predio y que contienen las habitaciones. Se evitaron el rosa y el celeste para no caer en estereotipos de género. Son bordó, azul, naranja, blanca y lila. Dos son para hombres, dos para mujeres y una para géneros no binaries.

Tecnópolis se reinauguró a mediados de febrero y llegó a recibir a 500 mil personas en sus “Atardeceres”. “Había una necesidad de transitar el espacio. El año que viene cumple 10 años. Cuando transitemos esto nos va a quedar algo de lo humano como reflexión y aprendizaje. Queremos que los destinatarios se vayan del parque sanitario sintiendo que fueron cuidados y parte del proceso, y también defender la cultura de la solidaridad. La cultura al servicio de la salud”, manifiesta la directora.

Cómo es el centro sanitario de Tecnópolis

El centro sanitario tiene más de 2 mil camas distribuidas en 821 habitaciones en el predio ferial, foyer, microestadio y bajo tribuna de Tecnópolis, además de espacios destinados a la farmacia y otros de descanso y trabajo para el personal. Las habitaciones tienen tres camas pero se les puede quitar un tabique para que, en caso de ser necesario, una familia pueda compartir el mismo espacio.

También cuenta con 300 duchas para uso de los pacientes, a razón de una cada 10, y un soporte de sanitarios extra por cualquier necesidad. Hay un médico por cada 150 pacientes y una enfermera cada 50 con auxiliares de Cruz Roja. “Con los Cascos Blancos también estuvimos trabajando todo este tiempo en la logística y preparación. El Ejército armó todas las camas. Todo requiere de unirnos. Ellos pusieron mucha garra y trabajo. Los trabajadores de Tecnópolis están muy motivados. Recibimos muchas visitas, como las de Juan Carr, el padre Pepe y muchos funcionarios”, remarca Rosenfeldt.

Imagen: Leandro Teysseire

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